OPINIÓN

3 ENERO DE 2018

Por Raquel Lombas

No más comida a la basura

Los números son insostenibles: cada europeo tira una media de 179 kilos de comida al año y un tercio de la comida que se produce acaba en el cubo de la basura, lo que bastaría para alimentar a 2.000 millones de personas

Un tercio de la comida que se produce acaba en el cubo de la basura. Mientras un 12,5% de la población del mundo pasa hambre, otros nos permitimos el lujo de derrochar a manos llenas.

El problema no reside en dar de comer a los 8.000 millones que ya casi somos, todo un reto, sino en el modo en el que se distribuyen los alimentos. Estas son las alarmantes conclusiones de los informes más recientes de la FAO y de Naciones Unidas acerca del nivel de desperdicio en primer mundo.  

Y las cifras no se acaban ahí. Según el informe “Preparatory Study on food waste across EU 27”, cada europeo tira una media de 179 kilos de comida al año, de los cuales un 42 % procede del entorno residencial, un 39 % tiene lugar durante el procesado de alimentos, un 5 % durante su distribución y un 14 % de los servicios de catering.  

A la vista de estos datos, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en colaboración con la FAO han lanzado recientemente la campaña “Más alimento, menos desperdicio” con la que se busca sensibilizar a la población y empresas españolas en esta área.  

El programa parte de las directrices de la FAO y de algunas de las recomendaciones incluidas en la Resolución del Parlamento Europeo, de 19 de enero de 2012, sobre cómo evitar el desperdicio de alimentos para mejorar la eficiencia de la cadena alimentaria en la UE.

En el propio informe de presentación del programa asegura que “la prevención y reducción del desperdicio alimentario presenta un perfil de implicación multisectorial, multidisciplinar y multifactorial”. Es decir, estamos ante un área transversal que toca muchos sectores y a muchos agentes.

El texto del programa continúa: “Es necesario aunar esfuerzos de todos los actores implicados para continuar trabajando en la mejora de la eficiencia de la cadena alimentaria, que contribuya a corto, medio y largo plazo a la disminución del desperdicio alimentario”. Consumidor final, productores, transformadores de alimentos, distribuidores y restauradores cuentan con información útil y adaptada en la web del Ministerio acerca de cómo pueden contribuir a esta gran iniciativa.

La estrategia seguida por “Más alimento, menos desperdicio” está más orientada a la divulgación y concienciación social que a una política intervencionista y restrictiva. Por ello se articula básicamente a través de recomendaciones, acuerdos voluntarios y autorregulación.

Pero, ¿qué podemos hacer para mejorar? Planificar el menú semanal, hacer una compra responsable, conservar los alimentos de manera adecuada, comprar productos de temporada, ajustar las raciones e intentar cocinar solo lo necesario, llevar a la oficina nuestro propio recipiente reutilizable o pedir en el restaurante que nos pongan las sobras para llevar.

 

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