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17 AGOSTO DE 2017

Galanga, la prima del jengibre

Si el jengibre es una suerte de mano sin forma regular, de dedos con puntas redondeadas, la galanga, su “prima” también asiática, es algo similar pero más achatada y aún más amorfa.

Su nombre científico es Alpinia galanga y es un rizoma propio del continente asiático muy usado en las cocinas malaya, tailandesa e indonesia. Se le conoce como galanga mayor y su piel es anaranjada mientras que la pulpa es blanquecina. Es la que se consigue comúnmente en occidente.

Se usa fresca, en pastas de curry, incluso es posible comprarla en fruterías y tiendas de alimentación ya rebanada en láminas. En ese caso, su sabor y aroma serán más intensos. Pero también se encuentra seca, en un polvo que resulta más suave y no tan picante en boca. Su “hermanas” son la Alpinia officinarum y la Alpinia galangaofficinarum, galangas menores, bajas en aromas y gustos. 

 La galanga fresca se usa en cocina, en platos crudos o que hayan pasado por fuego, quitándole la capa exterior y rallándola, moliéndola, picándola o machacándola en el mortero. Es recomendable también en guisos, arroces, sopas y asados.

Además de su uso en los fogones es un antiséptico natural (como el jengibre) y antibacterial. De hecho, si se mastica un trocito o se deja disolver lentamente en la boca ayudará a evitar la halitosis.

Tenga cuidado con no confundirla con el galangal que, aunque parecido, pertenece a otra familia (Languas galanga) y se vende en polvo.

Apunte nutricional: no contiene colesterol, pero sí hidratos de carbono en pequeños porcentajes.

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