PRODUCTOS

4 MAYO DE 2018

Sí es amargo y sí es de Angostura

Antes de llegar a los cócteles era una medicina

Lo primero que se descubre al hablar (escribir) del famoso bitter es que su génesis está muy relacionada con España. Angostura era la capital de Guayana, una provincia del suroeste de Venezuela que servía de puerto de entrada del imperio español hacia América del Sur (angostura no es casual, porque la ciudad se emplazaba en la zona más angosta del río Orinoco, que desemboca en el Atlántico).

Asegura la escritora Petrusvka Simne que detrás de la plaza Bolívar de Ciudad Bolívar (la otrora Angostura) está la casa en la que se fabricaba el amargo, “ese jarabe mágico que a principios de siglo vendían como elixir digestivo” y que ayudó a tratar la epidemia de cólera que azotó a los habitantes del lugar entre 1817 y 1824.

Johann Gottlieb Benjamin Siegert, médico graduado en Hamburgo, vivía en Angostura y preparó entonces un brebaje con aromatizantes y plantas medicinales (más de 25) para paliar las molestias estomacales y los mareos.
Años más tarde, y siguiendo la misma receta, el amargo de Angostura empezó a comercializarse gracias a la empresa Dr. J.G.B Siegert & Sons, que se formó el 30 de agosto de 1921 y se estableció después en Trinidad y Tobago.

Tras su pasado curativo, hoy se pasea de coctelera en coctelera y de copa en copa, realzando el sabor de los productos con los que se mezcla. En Venezuela se usa en el ron con refresco de cola y en el ron con tónica y lima, en sopas, salsas y marinados de carne. También es un ineludible del pisco sour, donde tres gotitas ambarinas manchan la clara de huevo.

Apunte nutricional: como se usa en muy pequeñas cantidades, apenas aporta nutrientes al organismo, aunque su sabor es potente y hay que usarlo con moderación para no conseguir resultados demasiado amargos. 

Uso de cookies

Este sitio utiliza cookies de terceros para realizar labores analíticas. Al continuar navegando aceptas nuestra Política de Cookies. x