PRODUCTOS

6 FEBRERO DE 2017

Es temporada de calçots

Estamos en plena temporada de calçots, una verdura que se dirime entre el puerro y la cebolleta. Es más, cuenta la leyenda que fue un agricultor quien los descubrió al probar a cocinar una cebolla pasada. Para su sorpresa, ¡estaba dulce!

Su cultivo requiere de meses de duro trabajo. Entre abril y mayo se plantan las cebollas, que se dejan crecer de manera natural hasta que se arrancan en los meses de junio y julio. Se secan unas semanas y, cuando se han caído sus hojas, se entierran de nuevo. Conforme crecen los tallos, se van cubriendo de arena. Es este momento del proceso el que le da nombre, pues cubrir de tierra en catalán se traduce como calçar. Finalmente se recolectan los calçots adultos entre noviembre y abril, donde se consumen en fiestas populares y restaurantes a lo largo y ancho de Cataluña.

Sin embargo, es Valls su ciudad de origen, donde se encuentra su Indicación Geográfica Protegida y donde se celebra anualmente, cada último domingo de enero, la Fiesta de la Calçotada de Valls.

El menú típico de calçotada se compone de los calçots, claro, que han de ser asados sobre sarmientos y mojados en su salsa –parecida a la romesco pero algo más dulce y con mayor cantidad de tomate y ñora–, sin olvidarse del babero y de la teja que sirve de plato. Suelen tomarse de pie, junto a las brasas, y es a la mesa donde llegan los platos de cordero y las longanizas. Para beber, vino y cava de porrón, y de postre naranjas.

Apunte nutricional: el calçot contiene mucha agua, fibra, hierro, calcio, fósforo, magnesio y vitaminas B, C y E. Gracias a los flavonoides, tambié tienen un poder antioxidante. 

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