PRODUCTOS

31 MAYO DE 2018

Guisante con origen certificado

El de Llavaneres es uno de los más codiciados en nuestra gastronomía

La gastronomía española tiene un guisante exquisito. Para encontrarlo, hay que visitar el municipio barcelonés de Sant Andreu de Llavaneres, cuyos cultivos crecen sobre los manantiales que recorren el subsuelo de la ciudad. Esta gran cantidad de agua caliza, sumada a un invierno suave, da como resultado un producto dulce y delicado que se puede trabajar de infinitas maneras, incluso crudo.

Solo cinco productores poseen la certificación Marca de Garantía, y cultivan apenas 12 toneladas al año de la variedad garrofal –existen también el floreta, el negret y el gancho, que crecen en la zona del Baix Camp y en Cataluña Central– y de esta cantidad se guardan alrededor de 6 kilos anuales que se secarán para la producción de la siguiente temporada. Son las mismas familias productoras quienes mantienen viva tanto la tradición como el guisante tal y como lo conoció el escritor Francisco Zamora al plasmarlo en su Diario de los viajes y hechos de Cataluña en el siglo XVII.

La principal característica de esta leguminosa es su sabor dulce, además de la época de recolección. Comienza en febrero y se extiende hasta el mes de mayo, recogiéndose siempre aquellos guisantes que se encuentran a medio grano. En boca, su jugo explota. El único problema es su adquisición, pues suelen comprarse a través de venta directa, así que recomendamos probarlos el algún buen restaurante de la zona.

Apunte nutricional: los guisantes contienen mucha vitamina C, ácido fólico, fibra, carbohidratos y proteínas y es un alimento ideal para estas fechas.

Fotografías: Raquel Begines/Ayuntamiento de Sant Andreu de Llavaneres.

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