REPORTAJES

20 ENERO DE 2017

Por Pilar Martín

Granada, una ciudad para “tapearse”

Que Granada sea conocida como la ciudad donde "con dos tapas comes" tiene su lado bueno para muchos y, por qué no, su lado malo para los amantes del buen producto y el mimo por la cocina. Al fin y al cabo, este pequeño plato debería ser una invitación para seguir conociendo lo que se cocina en los fogones de los restaurantes granadinos.

Pero vayamos al grano, porque Granada tiene una de las mejores rutas de tapas de nuestro país, un mapa donde se expone lo mejor de su gastronomía, de su tierra, de su mar y de su cielo. 

En pleno corazón de la ciudad, la taberna La Tana (Virgen del Rosario, 11) presume de ser desde 1993, uno de los puntos peregrinación de granadinos, turistas y personajes de la gastronomía mundial, como Ferran Adrià, quien estuvo recientemente, o Anthony Bourdain, que eligió esta taberna para incluirla en uno de sus programas. En esta barra pequeña de tamaño, pero enorme en encanto y profesionalidad, los hermanos González, Jesús y Luisa, dispensan los vinos que viven en su enorme cava, que cuenta con 300 referencias, con tapas como el lomo a la sal con tomate seco, la calabaza frita virutas, o un guacamole con granada. 

Muy cerca de ella se encuentra uno de los cinco establecimientos de Los Diamantes, otro clásico de Granada centrado en la fritura de pescado. En concreto, se ubica en el número 12 de la calle Rosario (aunque hay otro cercano en Navas, 28).  La recomendación es ir pronto, porque en hora punta se convierte en un hervidero de personas que van en busca de una caña y un plato de boquerones fritos.

No muy lejos -Granada lo tiene casi todo a mano-, está un clásico de la ciudad, el Bar Restaurante Oliver (Plaza Pescadería, 12), donde los camareros de toda la vida reciben comandas de cañas y vinos que entregan a sus clientes con tapas variadas, como croquetas, ensaladilla, puntillas, boquerones, rape, presa ibérica, migas o champiñones. El ambiente de este establecimiento es puro bullicio mezclado con la alegría de esa céntrica plaza.

Y de ahí continuamos la ruta a La bodeguilla de Al Lado o Casa Fuensanta, un lugar donde mientras que el flamenco o el tango suena en un tocadiscos, Fuensanta, la gran tabernera, despacha con desparpajo copas de vino de diferentes denominaciones que sirve sobre manteles de ganchillo. Aquí la joya de la corona es un impresionante “pseudo altar” de verduras y frutas de temporada mezcladas con la mejor chacina de la zona y quesos. Un espectáculo no solo para el disfrute de los paladares, sino para ávidos fotógrafos. 

Este breviario tapístico “granaíno” no sería nada si no subimos al Albaicín, un barrio donde lo turístico aún no ha conseguido que la tradición sea lo que predomine. Patrimonio de la humanidad, en esta “otra Granada”, en el bar Aliatar, más conocido como "Los Caracoles" (Plaza Aliatar, 4), se sirven caracoles, pero con caldito picantito, almendras y guindillas. 

Terminamos con dos recomendaciones de lo último que ha llegado a la ciudad de Federico García Lorca, Tinta Fina (Ángel Ganivet, 6) y Boqué Bar (Camino de Ronda, 100), dos locales de moderna decoración donde entienden la tapa también como una manera de mostrar la cocina de vanguardia que hay en sus cocinas. 

Eso sí, hay otro lugar en el que aunque sólo sirvan aceitunas de tapa, bien merece una parada… pero del FM hablaremos otro día. 

 

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