REPORTAJES

19 DICIEMBRE DE 2016

Por Elena Rodríguez

Valladolid de tapa en tapa

La capital castellanoleonesa ha hecho del pincho una de sus referencias gastronómicas. Aquí te proponemos nuestros imprescindibles para disfrutar de las mejores propuestas de barra en barra.

Salir a tomar un vino y un pincho es una costumbre muy arraigada en el vallisoletano, que la ejerce prácticamente a diario. Pero el Concurso Nacional de Tapas y Pinchos Ciudad de Valladolid, que ha celebrado recientemente su XII edición, ha puesto a la capital pucelana en el punto de mira de los amantes de la cocina en miniatura. 

La zona principal de tapeo se encuentra en los alrededores de la Plaza Mayor, pero no cualquier sitio vale. Muy populares son las croquetas de jamón de El Corcho, una institución desde 1988. En La Tasquita se piden, principalmente, la tosta de gambas con ajitos y el bocadillo de solomillo de cerdo con roquefort o piquillo. Y en Jero la propuesta de pinchos sobre pan es tan amplia que uno no sabe por dónde empezar (aunque siempre se debe probar el de morcón, acompañado por pimiento verde frito y seta a la plancha). 

En Los Zagales hay que probar los “pinchos con premio” en el Concurso Nacional. No te pierdas el Tigretostón, con tostón, morcilla, cebolla roja confitada y queso.

Cocinas diferentes, tapas diferentes
En los últimos años los vallisoletanos han celebrado la llegada de propuestas renovadas que ofrecen otra visión más moderna de la cocina local. Villa Paramesa Tapas ha probado, con éxito, que hay vida más allá del picho tradicional. Su carta -con platos como el burrito de conejo a la cazadora, el ceviche de sardina, alga kombu y ajo negro (ganador del Pincho de Oro y Subcampeón Nacional 2014) o el dumplin de costilla de cerdo- merece degustarse entera, literalmente. Otro dumpling opara recordar, en este caso de guiso de toro, es el de Gastrolava en el Laboratorio de la Artes de Valladolid.

Teo Rodríguez y su Trasto han sido los últimos en sumarse a las “cocinas alternativas”. Aunque el centro de su propuesta es el restaurante de alta cocina, su barra ofrece platillos divertidos y estimulantes como las empanadillas mar y montaña de manitas de cerdo y camarón, las adictivas albóndigas de pollo de corral en pepitoria o su singular escabeche de gallina con emulsión de jalapeños.

Y frente a ellos, El Bar, un pequeño establecimiento con una estupenda selección de vinos nacionales e internacionales por copas, algo poco corriente en una ciudad entregada al ribera y al rueda. Ricos los callos, el salmón ahumado casero y un puro vicio sus torreznos.

 

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